A continuación te dejamos también textualmente las 7 frases inspiradores de Santa Teresa de Calcuta para aprender a amar.
1. "La revolución del amor comienza con una sonrisa. Sonríe cinco veces al día a quien en realidad no quisieras sonreír. Debes hacerlo por la paz".
2. "Es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero también es cierto que no sabemos lo que nos hemos estado perdiendo hasta que lo encontramos".
3. "Cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra puerta se abre, pero algunas veces miramos tanto tiempo aquella puerta que se cerró que no vemos la que se ha abierto frente a nosotros".
4. "El amor no puede permanecer en sí mismo. No tiene sentido. El amor tiene que ponerse en acción. Esa actividad nos llevará al servicio".
5. "Los pobres son el signo de la presencia de Dios entre nosotros, ya que en cada uno de ellos es Cristo quien se hace presente".
6. "Las críticas no son otra cosa que orgullo disimulado. Un alma sincera para consigo misma nunca se rebajará a la crítica. La crítica es el cáncer del corazón".
7. "Hay una cosa muy bonita: compartir la alegría de amar. Amarnos los unos a los otros. Amar hasta el dolor".
El Papa Francisco, además nos dejó una gran reflexión sobre la vida de esta santa en su homilía de la Misa de Canonización.
"La misericordia fue la Sal que dio sabor a su trabajo, fue la Luz que brilló en la oscuridad de los muchos que ya no tenían lágrimas que derramar por su pobreza y sufrimiento" (Papa Francisco, 04/09/2016).
El trabajo desinteresado de Santa Teresa de Calcuta entre las personas afectadas por la pobreza de Calcuta ha sido una gran inspiración para las personas de todo el mundo.
Su labor ha sido reconocida y aclamada en todo el mundo recibiendo varios premios y distinciones, entre los cuales figuran: Premio Juan XXIII de la Paz (1971), Premio Nehru para la Promoción de la Internacional de la Paz y la Comprensión (1972), Premio Balzan (1978), Premio Nobel de la Paz (1979) y Bharat Ratna (1980)
Santa Teresa de Calcuta fue beatificada por San Juan Pablo II y canonizada por el Papa Francisco en una ceremonia solemne realizada en la Plaza de San Pedro
La Madre Teresa dejó una huella imborrable en el mundo de lo que significar tener vivo en el corazón el amor y misericordia de Dios.