"TU ERES PEDRO Y SOBRE ESTA PIEDRA EDIFICARE MI IGLESIA." Mt. 16, 13:20

domingo, 30 de junio de 2019

María la llena de gracia que nos alcanzó perdón


María, dulce refugio de los pecadores,cuandomi alma esté para dejar este mundo,Madre mía, por el dolor que sentisteasistiendo a vuestro Hijo que moría en la cruz,asísteme también con tu misericordia.Oración para la buena muerte de San Alfonso María de Ligorio. 

María, esa niña hija de Joaquín y Ana, que se deja ver por Dios por su gracia y amor. De eso tenemos un testigo al Ángel Gabriel, quien reconociendo esta gracia saluda a la Virgen: No temas, María, porque has hallado la gracia” (Lc 1, 30)Esto no quiere decir que antes de este encuentro no la tenía. Nada de eso. La Virgen estuvo siempre con Dios y la gracia de Dios estaba en Ella. 

Es normal que nos acerquemos a la Virgen María para que, si por algún motivo, perdemos la gracia, en María la recobremos. EnElla un camino que nos conduce a la salvación. Ella es Mediadora de paz entre Dios y los hombres. 

María es la gran esperanza de nosotros los pecadores. Bien dice San Agustín: “Únicaesperanza de nosotros pecadores, ya que por su medio esperamos la remisión de todos nuestros pecados” En Ella la gran intercesión para recibir el perdón de nuestras faltas. 

Isabel, su querida prima, entrada en años, al verla exclama: “Quién soy para que me visite la madre de mi Señor” y desde ese momento y para siempre “Desde ahora me llamarán bienaventurada todas lasgeneraciones” (Lc 1, 48) y de esta manera, todos han conseguido la vida de la gracia y la gloria eterna. 

María nos reconcilia con Dios. Es la maravilla para quienes siguen sus huellas. De ahí que sea la abogada, por cuya intercesión, porlos méritos de Jesucristo, Dios perdona a todos los pecadores que a ella se encomiendan. Por ejemplo cuanta gente atrapada en el pecado y sin poder escapar, después de haber escuchado una predicación acerca del santo Rosario, su vida ha cambiado para siempre y hacia Dios. 

Entonces, en María se encuentra la esperanza para los pecadores. Ellos, desatados de los lazos del Diablo, y cayendo a los pies de María, ruegan su clemencia. Encontrando en Ella el mejor refugio. Faro luminoso que rompe la oscuridad del pecado y nos conduce a puertos seguro. 

Es María que, guardando todo en su corazón, abre sus brazos para dar cabida a quienes arrepentidos se acercan para encontrar consuelo y perdón.La misma que da la ordenen aquella fiesta de las Bodas de Caná “Hagan lo que él les digaDe ahí, quehay que tener decisión para marchar alencuentrode quien es capaz de dar amor y guía para la senda de la conversión.

 Aunque haya muchos que se nieguen al regazo de María Virgen, Ella continúa llamando e invitando. Lo hace en nombre del mismo sufrimiento que padeció su propio Hijo. La pobreza de aquel helado establo, la huída para Egipto antes de que Herodes le matara, sin dejar a un lado los dolores y fatigas de aquella cruz tan cruel y desoladora. 

De esa vida, ojos y manos que fueron testigos de tan grande dolor. María se levanta, como estandarte vigoroso que siembra esperanzasy sostiene letras de canciones de alabanzas. Por eso, y para siempre, cada pecador en Ella encuentra abrigo y piedad. 

María, seguirá siendo la Madre de la misericordia, que viviendo en su gracia de amor divino, invita, en gran sentido de humildad para caer de rodillas ante el sacramento de la confesión y hacer nacer, en arrepentimiento vivo, la gracia de Dios que quiere la vida de sus hijos. Jamás la muerte, siempre la felicidad.María, madre de todos, ruega por nuestra conversión. Amén.
ruegan su clemencia. Encontrando en Ella el mejor refugio. Faro luminoso que rompe la oscuridad del pecado y nos conduce a puertos seguro.Es María que, guardando todo en su corazón, abre sus brazos para dar cabida a quienes arrepentidos se acercan para encontrar consuelo y perdón.La misma que da la ordenen aquella fiesta de las Bodas de Caná “Hagan lo que él les digaDe ahí, quehay que tener decisión para marchar alencuentrode quien es capaz de dar amor y guía para la senda de la conversión.Aunque haya muchos que se nieguen al regazo de María Virgen, Ella continúa llamando e invitando. Lo hace en nombre del mismo sufrimiento que padeció su propio Hijo. La pobreza de aquel helado establo, la huída para Egipto antes de que Herodes le matara, sin dejar a un lado los dolores y fatigas de aquella cruz tan cruel y desoladora.De esa vida, ojos y manos que fueron testigos de tan grande dolor. María se levanta, como estandarte vigoroso que siembra esperanzasy sostiene letras de canciones de alabanzas. Por eso, y para siempre, cada pecador en Ella encuentra abrigo y piedad.María, seguirá siendo la Madre de la misericordia, que viviendo en su gracia de amor divino, invita, en gran sentido de humildad para caer de rodillas ante el sacramento de la confesión y hacer nacer, en arrepentimiento vivo, la gracia de Dios que quiere la vida de sus hijos. Jamás la muerte, siempre la felicidad.María, madre de todos, ruega por nuestra conversión. Amén.
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